Cómo calcular la rentabilidad real de tu cartera de inversión (y por qué el % de tu bróker casi nunca es ese número)
Si quieres saber cuál es la rentabilidad real de tu cartera de inversión, el porcentaje que te enseña tu bróker en la pantalla principal casi nunca te lo dice bien, y no es un fallo suyo: es que esa cifra mide otra cosa. En cuanto haces aportaciones en momentos distintos —una paga extra en junio, una nómina que metes cada mes, una venta que reinviertes en otro momento— ese número deja de representar lo bien o mal que has invertido tú y empieza a depender de cuándo metiste cada euro. Y eso cambia la respuesta más de lo que parece.
Llevo años viendo la misma confusión en consultas: alguien me dice «mi cartera va al 9 % este año» y, cuando miramos el detalle, resulta que ese 9 % sale de dividir la ganancia entre el capital final, sin tener en cuenta que la mitad de ese capital entró hace tres meses. No está mal del todo, pero no es comparable con el 9 % de un fondo, ni con el 9 % del año pasado, ni con el de tu vecino. Para eso hacen falta dos métricas distintas, y la mayoría de brókers solo te da la fácil de calcular.
Las dos rentabilidades que existen (y por qué no son intercambiables)
La primera es la rentabilidad money-weighted, más conocida por su fórmula de cálculo, la TIR o XIRR. Tiene en cuenta cuánto capital tenías invertido en cada momento, así que si metiste un capital grande justo antes de una subida fuerte, esa rentabilidad sube mucho, aunque la gestión de tu cartera no haya cambiado en nada. Es la métrica que de verdad te dice si el conjunto de tus decisiones —qué compraste y cuándo aportaste— te ha ido bien a ti, con tu calendario concreto.
La segunda es la rentabilidad ponderada en el tiempo (time-weighted return, TWR), que es la que usan los fondos de inversión y los gestores profesionales para que se les pueda comparar entre sí. El TWR neutraliza el efecto de cuándo entra o sale el capital: calcula la rentabilidad de cada subperíodo entre aportación y aportación, y las encadena. Así, dos personas que invirtieron en el mismo fondo pero en fechas distintas obtienen el mismo TWR, aunque sus rentabilidades money-weighted sean completamente diferentes. El estándar GIPS, que siguen las gestoras para publicar resultados de forma homologada, exige precisamente el TWR por este motivo (puedes ver el porqué explicado con detalle en este artículo del Corporate Finance Institute).
Un ejemplo con números reales para que se vea la diferencia
Imagina que empiezas el año con 10.000 € invertidos en un fondo indexado. En marzo, justo antes de una caída fuerte del mercado, aportas otros 10.000 € más —porque te llegó una paga extra y decidiste meterla entera—. El fondo cae un 15 % entre marzo y junio, y luego recupera un 20 % entre junio y diciembre. Si al final del año tu cartera vale 21.000 €, habiendo aportado 20.000 € en total, tu rentabilidad money-weighted (la que verías en el extracto de muchos brókers, calculada de forma simple) rondaría el 5 %. Pero el TWR del fondo en sí, encadenando el -15 % y el +20 %, es (0,85 × 1,20) − 1 = 2 %. La diferencia no es un error de cálculo: tu rentabilidad money-weighted sale mejor porque tuviste la suerte —no la habilidad— de meter la mitad del capital justo antes de que tocara la parte mala del ciclo y recuperarla entera después.
Esto es exactamente lo que explicaba Unai Ansejo, cofundador de Indexa Capital, en un análisis que recoge bien las distintas formas de medir la rentabilidad de una cartera (artículo completo aquí): si solo miras la rentabilidad money-weighted, puedes acabar pensando que eres mejor inversor de lo que eres, simplemente porque tus aportaciones coincidieron con un buen momento de entrada.
Por qué esto te afecta más si inviertes en varios brókers a la vez
El problema se agrava cuando tu patrimonio está repartido: un bróker calcula tu rentabilidad con un criterio, otro con otro, y ninguno de los dos sabe lo que tienes en el de al lado. Si quieres saber tu rentabilidad real conjunta, no puedes hacer una media simple de los porcentajes que te enseña cada app, porque cada una pesa distinto según cuánto tengas ahí metido y cuándo lo metiste. Hay que juntar los flujos de caja de todas las cuentas —cada aportación, cada retirada, con su fecha exacta— y calcular el XIRR sobre el conjunto. Es más trabajo, sí, pero es la única forma de que el número que obtienes signifique algo de verdad.
Las comisiones también distorsionan el número, y casi nadie las resta bien
Otra grieta habitual: muchos brókers te muestran la rentabilidad bruta, sin restar las comisiones de compraventa, el canon de custodia o el coste del cambio de divisa si inviertes en dólares. En una cartera pequeña, con comisiones de 2-3 € por operación, el efecto parece anecdótico. Pero si haces aportaciones mensuales de 200 € durante años y pagas 1,50 € de comisión en cada compra, eso son casi un 0,75 % de coste solo en comisiones de entrada, antes de hablar del canon anual del bróker. Resta eso de tu rentabilidad money-weighted y, en muchos casos, el número cambia de signo en los años flojos.
Con los dividendos pasa algo parecido, pero al revés: si tu bróker no te los suma correctamente a la hora de calcular el valor total de tu cartera, tu rentabilidad sale más baja de lo que realmente es, sobre todo si cobras dividendos en efectivo y no te los reinvierte automáticamente en el cálculo.
Cómo lo calculo yo, sin montar una hoja de cálculo de ingeniería financiera
No hace falta programar nada complicado. Para el XIRR, cualquier hoja de cálculo tiene la función integrada: metes cada aportación como un número negativo en su fecha exacta, el valor final de la cartera como positivo en la fecha de hoy, y la función te da la rentabilidad money-weighted anualizada. Para el TWR necesitas algo más de disciplina: cada vez que metas o saques capital, apunta el valor de la cartera justo antes y justo después de ese movimiento, para poder calcular la rentabilidad de cada subperíodo por separado. Si inviertes una vez al mes y no retiras nunca, puedes aproximarlo razonablemente bien encadenando las rentabilidades mensuales sin ese ajuste fino.
Lo que yo no hago es fiarme del porcentaje grande que aparece en la pantalla principal de la app sin mirar qué fórmula hay detrás. Antes de decidir si una estrategia te está funcionando, pregúntate: ¿esta cifra tiene en cuenta cuándo aporté cada euro, o solo compara el principio y el final? Si no lo sabes, probablemente estés mirando un número que dice menos de lo que crees.
Por qué el contexto del mercado también importa para interpretar tu número
Un TWR del 2 % en un año en el que el mercado ha subido un 20 % es un resultado flojo, pero ese mismo 2 % en un año con caídas generalizadas puede ser un resultado notable. El número solo tiene sentido comparado con algo: el índice de referencia de tu cartera, la inflación del año (que te va comiendo poder de compra incluso si tu rentabilidad nominal es positiva, como se nota en los años en que el IPC se mueve más de lo habitual) o tu propio objetivo de partida. Calcular bien la cifra es el primer paso; saber contra qué compararla es el segundo, y es el que de verdad te dice si vas por buen camino.
Todo esto —juntar aportaciones de varias cuentas, separar TWR de XIRR, restar comisiones reales— es exactamente el tipo de cálculo que nadie hace a mano más de un par de meses seguidos, por eso en Kraivo estamos construyendo un historial de tu patrimonio que calcula esto por ti, con los datos reales de tus brókers y exchanges, en vez de una captura de pantalla que cualquiera puede recortar o maquillar. No te dice qué comprar ni sustituye a nadie que te asesore: solo te da el número correcto para que tú decidas con algo mejor que una intuición. Si quieres probarlo en cuanto esté listo, puedes apuntarte a la lista de espera.
Y mientras tanto, te lanzo la pregunta que me hago yo con cada cliente nuevo: si tuvieras que defender tu rentabilidad de este año delante de alguien que entiende de esto, ¿sabrías explicar con qué fórmula la has calculado? Si la respuesta es «no estoy seguro», es un buen momento para dedicarle una tarde a tus números antes de tomar la próxima decisión importante.
Información general y educativa. Las rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras, y nada de lo anterior es asesoramiento de inversión personalizado: para tu caso concreto, consulta con un asesor financiero autorizado.
